
27 de enero de 2025
San Vicente de Ciudad Quesada, entre el verde del agro y la magia del turismo
Un destino emergente de la Zona Norte donde la calidez de su gente y el desarrollo sostenible marcan la diferencia.
A tan solo 12 kilómetros del centro de Ciudad Quesada se encuentra San Vicente, una joya oculta de la región norte de Costa Rica que gana reconocimiento como destino turístico emergente. Esta comunidad de 800 habitantes, a 1.750 metros sobre el nivel del mar, combina la agricultura tradicional con un turismo rural comunitario que resalta su belleza natural y su cultura.
San Vicente es hogar de agricultores y ganaderos que han encontrado en el turismo una manera de diversificar sus ingresos sin abandonar sus raíces. «Hemos aprendido a combinar nuestras actividades tradicionales con experiencias únicas para los visitantes. Queremos que quienes nos visiten vivan lo que significa ser de San Vicente, desde ordeñar una vaca hasta disfrutar de un paseo por nuestras fincas», destaca Warren Varela, presidente de la Cámara de Turismo local.
«No queremos vender nuestras tierras. Queremos complementarlas con el turismo para generar más ingresos mientras seguimos siendo agricultores», enfatiza Varela.
El turismo en San Vicente ofrece cabalgatas, paseos en cuatriciclo y chapulín, caminatas por senderos, pesca de truchas y degustación de productos locales como fresas y quesos artesanales. Sus calles adoquinadas y miradores naturales permiten vistas impresionantes de volcanes como el Arenal, Miravalles, Tenorio y Rincón de la Vieja.
Una de las joyas del lugar es el Parque Nacional del Agua Juan Castro Blanco, cuya entrada se encuentra en la cima del pueblo, con senderos, cascadas y hospedajes de lujo.
Diego Vargas, de Lácteos Sanvi, inició su empresa mientras estaba en el colegio: «Hoy procesamos 15.000 litros de leche y ofrecemos tours donde los visitantes conocen el proceso y degustan quesos artesanales».
Cristian Rodríguez lleva más de 20 años con Finca Integral Botija, que comenzó con pesca de trucha y hoy suma tours por la lechería, paseos a caballo, recorridos por las parcelas y un restaurante para disfrutar en familia.
Yorleny Blanco, fundadora del vivero local, aporta plantas medicinales, frutales y suculentas: «Queremos que la gente se lleve un pedacito de San Vicente a sus hogares». Warren Varela dirige Rancho Alegre, con lechería, restaurante rústico y tours en chapulín.
Steven Varela Salazar, propietario de San Vicente Hideaway, resume la magia del destino: «Queremos que nuestros visitantes sientan que están en un bosque encantado. Hemos creado espacios temáticos que combinan naturaleza y creatividad».
Fuente: Revista Viajes
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